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El paso decisivo fue dado por los fenicios, pueblo eminentemente viajero y comerciante, inventor del alfabeto. Es difícil precisar a qué fecha remontan los ejemplos mas antiguos de escritura alfabética: la estela conmemorativa erigida por Mesah, rey de los Moabitas, descubierta por Clermont-Gameau y conservada en el museo de Louvre, data, poco más o menos del año 895 a. de C. De Fenicia pasó la escritura alfabética a Grecia. Hacia el siglo VII antes de la era cristiana, y de Grecia, a través de las colonias calcídicas, a Italia. Hoy parece probado que todos los alfabetos conocidos proceden del fenicio. Consideran los paleógrafos que la invención del alfabeto ha debido seguir en este orden: al tener la escritura fonográfica o representación de voces y sonidos, adoptóse un signo para cada sílaba, con lo cual la escritura fue silábica. Viendo luego el hombre que la sílaba podía descomponerse en letras, discurrió nuevos signos para cada una de éstas , resultando así la escritura literal o alfabética, a la que realmente se puede considerar como una de las grandes creaciones del ingenio humano. El libro, dice el conde de las Navas, es tan antiguo como su nobilísima madre, la escritura: fue engendrado por el deseo, innato en el ser pensante llamado homo sapiens, de proclamar sus sentimientos, sus invenciones y progresos, y de transmitirlos a sus descendientes. La confección de un libro en la antigüedad era labor difícil, lenta y sumamente costosa. Curiosísimos son los utensilios que empleaban para ello. Los babilonios y los asirios escribían con un punzón de metal en ladrillos blandos y delgados de arcilla, que luego cocían al fuego; varios de esos ladrillos conformaban un volumen. Los egipcios se valieron de la pintura y del grabado para representar sus jeroglíficos. Desde muy antiguo usaron tinteros y canutos de caña con los que escribían en superficies pulimentadas, como tabletas de madera, cuero y sobre todo papiro, que preparaban con la planta de este nombre, abundante a orillas del Nilo. Los libros griegos y romanos consistían en tablillas de madera enceradas o pintadas sobre las cuales escribían con un estilete o punzón. Adoptaron asimismo el papiro egipcio en el que escribían con el cálamo, empleando tinta compuesta de goma y de resina de pino o heces de vino. Una vez escritas las hojas, se arrollaban alrededor de un palo cilíndrico y se disponían unas sobre otras. Habiéndose encarecido el papiro, se generalizó el uso del pergamino o piel de animales curtida, pulida y blanqueada. Llamóse así por haber sobresalido en su fabricación esmerada y abundante la ciudad de Pérgamo (Asia Menor). FIN
* Muy resumido: Doctor en Filosofía y Letras. Académico de las principales Instituciones Científicas y Culturales de México. Reconocimientos Internacionales otorgados por Nacional Geographic Society, World Wildlife Fund, etc. Fundador de Pronatura y del ICD. Escritor y ensayista. Su columna "Temas Culturales" en el periódico Novedades de Quintana Roo. Su último libro "El Puente" (Perspectiva ante una nueva era). pdearino@yahoo.com.mx
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